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viernes, enero 18, 2013

El Sr. Embajador Cochez y la Verdad.


Cuando una persona sorprende al mundo con la verdad, aunque pierda todo, trasciende sobre la barrera de la vulgaridad humana para convertirse en un hombre superior.

Ayer 17 de Enero un frio día en Washington, en la sesión ordinaria de la OEA se escucharon entre muchas  más,  estas valientes verdades……..

“A la OEA la han llevado a la inanición que tiene ahora mismo tres factores: los grupos de izquierda del Alba que no les interesa lo que hace la OEA, la bloquean en términos de derechos humanos y de democracia; los grupos como Brasil que lo único que les interesa es la protección de sus intereses económicos y otros grupos como Chile que son democráticos pero que quedan en un silencio total, mientras eso ocurra, la OEA no va a tener ningún porvenir porque nadie se quiere comprometer”
“No debe de extrañarnos que Insulza se haya adelantado a estas declaraciones avalando lo ocurrido el 10 de enero en Venezuela, porque temía que se crearan olas, él aspira a un puesto de Senador en Chile (…) no me estraña que detrás de todo esto este la figura de Inzulsa que no quiere problemas porque quiere preservar su posición en Chile como senador del partido socialista”
“el señor Maduro miente y miente porque habla de una persona que no puede hablar, habla en nombre del presidente Chávez”

Se trataba del embajador de Panamá en la OEA D. Guillermo Cochez que esgrimiendo la verdad y principios que marcan su vida, intervenía desde su escaño, sin importarle las consecuencias rastreras de los mudos y temerosos compañeros de labores en la ya desprestigiada OEA.    Lo suspendieron del cargo, perdió sus emolumentos, su colega y amigo  embajador de Venezuela, Roy Chaderton, reaccionó airadamente a los comentarios  y vomito
“Usted es un patán y, para colmo, usted es muy mal pintor”, le espetó a Cochez………el resto silenciosos…….

No importa Sr. Embajador Coches,  ya nos lo dijo José Ingenieros en “El Hombre Mediocre”…. Hay hombres mentalmente inferiores al término -asedio de su raza, de su tiempo y de su clase social; también los hay superiores. Entre unos y otros fluctúa una gran masa imposible de caracterizar por inferioridades o excelencias.
Si, porque como le dije al principio, Ud. se ha convertido en un “hombre superior”.   En buena hora para su familia y para todos.

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